Especialidades terapéuticas
Dependencia emocional
Un servicio diseñado para abordar tus necesidades
específicas con un enfoque personalizado, profesional y seguro.
A veces una relación se siente como algo necesario para estar bien, pero al mismo tiempo puede generar miedo, inseguridad o sufrimiento.
La dependencia emocional aparece cuando el bienestar propio depende en exceso de otra persona: su atención, su aprobación o su presencia. Esto puede hacer que cueste poner límites, tomar distancia o incluso imaginar estar solo/a, aunque la relación no te haga bien.
Muchas personas se quedan en vínculos que les hacen daño por miedo a perder a la otra persona, por sensación de vacío o por la dificultad de soltar algo que se siente muy importante.
¿Cómo puedes sentirte?
Reconocer estas emociones es el primer paso del proceso.
Miedo intenso a que la otra persona se aleje o te abandone.
Necesidad constante de contacto, atención o validación.
Dificultad para poner límites o decir “no”.
Ansiedad cuando la otra persona no responde o se distancia.
Sensación de vacío o angustia cuando estás solo/a.
Idealización de la relación o de la otra persona.
Dificultad para tomar decisiones sin la aprobación del otro.
Sentirte atrapado/a en relaciones que te hacen sufrir.
¿Por qué ocurre?
La dependencia emocional no aparece de la nada, muchas veces tiene que ver con experiencias pasadas, vínculos afectivos inseguros o una autoestima que se ha ido debilitando con el tiempo. También puede influir el miedo a la soledad, la necesidad de sentir seguridad en el otro o haber aprendido que el propio valor depende de ser querido o aceptado.
No es falta de fuerza de voluntad, es una forma de vincularse que se ha aprendido y que puede trabajarse.

